Visita 136, un espíritu inquieto.

Por una vez, no vamos a una casa: a Gabriel le dibujaremos en su estudio de grabación, donde trabaja, y que posee todo ese aire épico que aprendimos a imaginar oyendo discos desde nuestra adolescencia. No estamos exagerando: nos ha enseñado con legítimo orgullo alguna que otro artefacto que vivió los tiempos de más gloria de Abbey Road.
Es que esta es una sesión de tintes épicos: para empezar, porque le dibujamos mientras se juega uno de los partidos más esperados del momento, de esos que hacen vibrar a los aficionados. Y Gabriel tiene esa fascinación por la emoción, el momento, que le hace no separar los ojos del televisor mientras charlamos del resto de sus pasiones: del boxeo a los Beatles, vive con toda intensidad y aprende todo lo que atrapa a su corazón.
Hemos tenido mucha suerte, de hecho, de haberle atrapado en su momento de espectador: ¡no habría sido fácil dibujar en otro caso a este espíritu inquieto!