Visita 147, Jaime y Jorge

En los sesiones de dibujo, como en los rescates marítimos y en las cabalgatas de los Reyes Magos, los niños van siempre delante. Ya sabemos que la disciplina de horarios es necesaria cuando hay niños y sabemos adaptarnos. 


En casa de Jaime y Jorge reina un ambiente tranquilo y políglota porque la tranquilidad no es necesariamente amiga del silencio, pero con frecuencia lo es de las palabras. 

En una suerte de incruento Diez Negritos, los personajes del salón van desapareciendo, fieles a su rutina diaria, hasta que nos quedamos a solas con Alfonso y su guitarra, en el último dibujo.

 Al fin y al cabo, éramos un regalo de cumpleaños para él, pero también para su familia, feliz circunstancia que le rodea.