BEATA MADRE TERESA DE CALCUTA

Fiesta: 5 de septiembre


La Madre Teresa fue albanesa de nacimiento y su nombre original es Agnes Gonxha Bojaxhiu. Nació el 26 de agosto de 1910, y a los 18 años de edad ingresó a la Orden de las Hermanas de Nuestra Señora de Loreto en Irlanda. Recibió su formación religiosa en Dublín, Irlanda y en Dardjiling, India. 
En el año 1931 tomó el nombre de Teresa en honor a Santa Teresa de Lisieux. En el año 1937 tomó los votos religiosos y enseñó por 20 años en el Colegio Santa María en Calcuta, India. En 1946, precisamente el 10 de septiembre, recibió otro llamado de Dios, dedicarse al servicio hacia los más pobres. En el año 1948, el papa Pio XII le concedió a la Madre Teresa permiso para dejar sus funciones en el colegio y empezó a compartir su vida en las calles de Calcuta con los más pobres, los moribundos, los enfermos y los hambrientos.
Su trabajo inicial fue el de enseñar a leer a los niños pobres de la calle, luego fundó una congregación llamada las Misioneras de la Caridad para ayudar a los más pobres entre los pobres. En el año 1965, el papa Pablo VI colocó a la congregación de las Misioneras de la Caridad bajo el control del Papado y autorizó a la Madre Teresa a expandir la Orden religiosa en otros países. Alrededor de todo el mundo se abrieron centros para atender leprosos, ancianos, ciegos y personas que padecen del SIDA y se fundaron escuelas y orfanatos para los pobres y niños abandonados.
Ganó el Premio Nobel de la Paz en el año 1979. Murió el 5 de septiembre,en Calcuta, en 1997.

SANTA ROSA DE LIMA

Fiesta:
La fiesta de santa Rosa se estableció el 30 de agosto. Con los cambios del calendario de 1969, se trasladó al 23 de agosto, pero la costumbre instalada en Perú y en América, hizo que el papa Pablo VI concediera que en los países de los que es patrona se siguiera celebrando en la fecha original.



Santa Rosa de Lima
Nació en 1586, en Lima, Perú. En su bautismo le pusieron el nombre de Isabel, pero por su belleza comenzaron a llamarla Rosa, hasta que en su confirmación el Arzobispo le puso definitivamente ese nombre.
Un día rezando ante una imagen de la Virgen María le pareció que el niño Jesús le decía: "Rosa conságrame a mí todo tu amor". Y en adelante se propuso vivir solo para amar a Jesucristo.
Rosa deseaba ser monja contemplativa, pero Dios le hizo saber que él quería que ella viviera su vocación en el interior de su familia, trabajando por el Reino de Dios desde fuera del convento.
A los 20 años ingresó al movimiento seglar de la Orden de Predicadores de Santo Domingo. 
En ese tiempo, por diversos problemas, su familia quedó en gran pobreza. Entonces Rosa se dedicó a cultivar un huerto en el solar de la casa y a hacer costuras, para ayudar en los gastos del hogar.
Al fondo de su casa construyó una ermita para poder hacer oración. A la oración unía una serie de mortificaciones, como era costumbre de la época.
Frente a sus prójimos era una mujer comprensiva: disculpaba los errores de los demás y las injurias, se empeñaba en hacer retornar al buen camino a los pecadores, socorría a los enfermos, ayudaba a los pobres y enseñaba a los niños.
Tuvo la gracia de revivir en su carne la pasión del Señor, y como mística soportó atroces sufrimientos físicos y psíquicos. 
Enfermó gravemente, y el 24 de agosto del año 1617, después de una terrible y dolorosa agonía falleció. Fue la primera mujer declarada santa de todo el continente americano.

SANTA ELENA

Fiesta: 18 agosto


Elena nació en una familia pagana en Nicomedia (la actual Turquía) en el siglo III. Allí pudo, en su juventud, contemplar los efectos de las crueles persecuciones a los cristianos mandadas desde Roma, algo que le causaba mucha tristeza y no podía comprender.
A los 23 años contrajo matrimonio con Constancio, general del imperio romano. En el año 274 nació su hijo Constantino. Por motivos políticos Constancio dejó a Elena, se casó con la hija del emperador y se llevó con él a su hijo Constantino.
Elena volvió a su casa paterna, y comenzó un largo y triste período del exilio que se extendió a más de diez años. En ese periodo fue que Elena se convirtió y comenzó a ser cristiana.

Ante la muerte de Constancio, sus soldados se apresuraron a proclamar nuevo Augusto a Constantino, hijo de Elena. Luego, designaron a Constantino como César. Constantino desde su trono llamó a su madre Elena, a quien rindió todos los honores elevándola a la dignidad de Augusta Emperatriz.
Para coronar su nombramiento de César, Constantino debía ganar una importante batalla. Se dice que mientras planeaban la batalla se divisó en el firmamento una cruz luminosa con la siguiente inscripción: “Con este signo vencerás”. Inmediatamente Constantino mandó a grabar esta imagen de la cruz en su bandera, escudos y estandartes. Y efectivamente, triunfó consagrándose como César en Roma.

Elena, aún siendo emperatriz, siempre dio ejemplos de humildad y caridad. Después de aquella importante batalla, Elena logró que su hijo firmara el “Edicto de Milán” que prohibía la persecución de los cristianos, y ponía así fin a la época más sangrienta de la cristiandad.
En los últimos años de su vida organizó un viaje a Tierra Santa para comenzar su afanosa búsqueda de la Santa Cruz. Las excavaciones resultaron con éxito, encontró las tres cruces de la crucifixión, y la de Jesús la partió en tres. Una se trasladó a Constantinopla, otra quedó en Jerusalén y la tercera llegó a Roma donde se conserva y venera en la iglesia llamada “Santa Cruz de Jerusalén”.
Elena murió en Constantinopla el 18 de agosto  del año 328. Su hijo Constantino dispuso trasladar sus restos con gran solemnidad a Roma y parte de ellos se conservan hoy en la Iglesia Ara Coeli, dedicada a santa Elena.

"YO CONFIESO" o "YO PECADOR"



La oración del "Yo confieso" o "Yo pecador" es una de las oraciones que se reza en el momento del Rito Penitencial de la misa en que pedimos perdón por nuestros pecados.

Yo confieso ante Dios Todopoderoso
y ante ustedes, hermanos,
que he pecado mucho,
de pensamiento, palabra, obra y omisión.
por mi culpa, por mi culpa,
por mi gran culpa.
Por eso ruego a Santa María siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos
y a ustedes, hermanos,
que intercedan por mí ante Dios nuestro Señor. Amén.