LOS DOCE APÓSTOLES


La institución de los Doce
Mc 3, 13-19
Después, Jesús subió a la montaña y llamó a su lado a los que quiso. Ellos fueron hacia él, y Jesús instituyó a Doce para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con el poder de expulsar a los demonios. Así instituyó a los Doce: Simón, al que puso el sobrenombre de Pedro;  Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno; luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.





La elección de Matías
Hechos 1, 15. 21-26
Uno de esos días, Pedro se puso de pie en medio de los hermanos –los que estaban reunidos eran alrededor de ciento veinte personas– y dijo: «Es necesario que uno de los que han estado en nuestra compañía durante todo el tiempo que el Señor Jesús permaneció con nosotros, desde el bautismo de Juan hasta el día de la ascensión, sea constituido junto con nosotros testigo de su resurrección». Se propusieron dos: José, llamado Barsabás, de sobrenombre el Justo, y Matías. Y oraron así: «Señor, tú que conoces los corazones de todos, muéstranos a cuál de los dos elegiste para desempeñar el ministerio del apostolado, dejado por Judas al irse al lugar que le correspondía». Echaron suertes, y la elección cayó sobre Matías, que fue agregado a los once Apóstoles.




NUESTRA SEÑORA DEL MILAGRO DE SALTA

Fiesta: 13 de septiembre



Ciudad de Salta, Argentina. 1692. Según la tradición, la imagen de la “Virgen de la Pura y Limpia Concepción” ya estaba en Salta hace mucho tiempo y pertenecía a una familia del lugar. Dicha familia celebraba la fiesta de la Natividad de la Virgen María (8 de septiembre) llevando la imagen a la Iglesia Matriz (hoy Catedral Basílica de Salta). Providencialmente, ese año de 1692, la imagen quedó en el Templo unos días más.
La imagen estaba allí cuando comenzaron los terribles terremotos del 13 de septiembre de 1692 en la zona de Salta. La Ciudad de Esteco, que era centro geográfico y comercial de la región, se hundió quedando totalmente arruinada. La gente de Salta, desolada, se dirigió a la plaza y algunos entraron en la Iglesia Matriz para sacar el Santísimo Sacramento. Se hizo luego una procesión con Jesús Sacramentado alrededor de la plaza. Quienes habían entrado a la Iglesia pudieron observar la imagen de la Virgencita, que por los movimientos de los terremotos, se había caído de su hornacina, pero estaba intacta y había quedado como en actitud suplicante.

Al acercarse a la imagen contemplaron con asombro que el rostro de la Virgen cambiaba de colores, del pálido de la aflicción, al tono más sereno de su gozoso consuelo y de su afán de amparo e intercesión. Entonces instalaron la Imagen de la Virgen en el Atrio.
Por inspiración de un sacerdote Jesuita, el pueblo sacó de la Iglesia una imagen del Santo Cristo Crucificado, que había estado abandonada, para hacer con ella una procesión por la plaza. Las campanas llamaron a la penitencia, invitando a la primera procesión a la que acudieron las autoridades civiles y militares junto a los pobladores, presididos por los sacerdotes. Una multitud lloraba afligida, golpeándose el pecho, clamando misericordia. Los temblores cesaron.
Así nació el famoso milagro del Señor y la Virgen de Salta. En 1902, a pedido del Obispo de Salta Monseñor Matías Linares, el Papa León XIII concedió la Coronación Pontificia de la Virgen del Milagro.