Visita 157, un regalo de María

María no lleva mucho tiempo en Madrid, pero nos ha encontrado en seguida, y le hemos parecido un buen regalo de Navidad para Patricia, su compañera de piso y amiga. El tiempo concedido para que adivine lo que somos, y qué hemos ido a hacer en su casa, como no podía ser de otra manera, son 15 minutos. En estos casos, dos circunstancias suelen repetirse: una, que nos confundan con strippers, lo que no deja de ser un cumplido; otra, que el ruido del lápiz sobre el papel nos delate. El dibujo no es una práctica tan silenciosa como suele suponerse...
Las dos casas gemelas que componen esta curiosa comunidad de familia, hija emancipada, y amiga de otra ciudad, son de las más bonitas y sorprendentes que hemos encontrado. El calor y la sensación de intimidad que ofrecen contrastan con los pocos tabiques existentes, y durante toda la visita queda patente que donde hay respeto, no hacen falta cerraduras, y también algo sobre un viaje a Polonia. Eso, sí, queda meridianamente claro.