SAN GABRIEL DE LA DOLOROSA

Fiesta: 27 de febrero




El 1 de marzo de 1838 nació en el pequeño pueblo de Asís (Italia) un niño llamado Francisco Possenti, quién al quedar huérfano de madre a los cuatro años, se trasladó con su familia a Spoleto.
Francisco era un muchacho guapo, muy alegre y cariñoso. El 22 de agosto de 1856 estaba asistiendo a una procesión de la Virgen, cuando sintió que María le hablaba al corazón para hacerle un llamado y una invitación: "Francisco, el mundo ya no es para ti, te espera la vida religiosa". Siguiendo ese llamado, el 10 de septiembre de 1856 entró en el noviciado pasionista de Morrovalle (Macerata) y tomó el nombre religioso de “Gabriel de la Virgen Dolorosa”. Tenía solo 18 años. Su entrega fue con todo su corazón y en la vida religiosa encontró su felicidad. En su breve pero fructífero tiempo como religioso, Gabriel se caracterizó por su piedad, su infatigable vida de oración y penitencia. Sus mayores amores eran Jesús Crucificado, la Eucaristía y la Virgen María. 
En la mañana del 27 de febrero de 1862, con tan sólo 24 años de edad, Gabriel, sumido en éxtasis de amor y rodeado por los religiosos que lloraban junto a su lecho, enfermo de tuberculosis, abandonó la tierra y fue al cielo, invitado por la Virgen María.
Fue canonizado por el papa Benedicto XV en 1920.

DOMINGOS CUARESMA - Ciclo B




Domingos de CUARESMA – Ciclo B

Primer domingo:
Mc 1, 12-15
Después de esto, el Espíritu llevó a Jesús al desierto. Allí estuvo cuarenta días, viviendo entre las fieras y siendo puesto a prueba por Satanás; y los ángeles le servían.
Después que metieron a Juan en la cárcel, Jesús fue a Galilea a anunciar las buenas noticias de parte de Dios. Decía: «Ya se cumplió el plazo señalado, y el reino de Dios está cerca. Vuélvanse a Dios y acepten con fe sus buenas noticias.»

Segundo domingo:
Mc 9, 2-10
Seis días después, Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó a ellos solos a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos. Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo podría blanquearlas. Y se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Pedro dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». Pedro no sabía qué decir, porque estaban llenos de temor. Entonces una nube los cubrió con su sombra, y salió de ella una voz: «Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo». De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos. Mientras bajaban del monte, Jesús les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos cumplieron esta orden, pero se preguntaban qué significaría «resucitar de entre los muertos».

Tercer domingo:
Jn 2, 13-25
Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas.  Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas y dijo a los vendedores de palomas: «Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio». Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: El celo por tu Casa me consumirá.
Entonces los judíos le preguntaron: «¿Qué signo nos das para obrar así?».  Jesús les respondió: «Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar». Los judíos le dijeron: «Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir este Templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?».  Pero él se refería al templo de su cuerpo. Por eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado.
Mientras estaba en Jerusalén, durante la fiesta de Pascua, muchos creyeron en su Nombre al ver los signos que realizaba.  Pero Jesús no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba que lo informaran acerca de nadie: él sabía lo que hay en el interior del hombre.

Cuarto domingo:
Jn 3, 14-21
De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna. Porque Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas. En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios».

Quinto domingo:
Jn 12, 20-33
Entre los que habían subido para adorar durante la fiesta, había unos griegos que se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le dijeron: «Señor, queremos ver a Jesús». Felipe fue a decírselo a Andrés, y ambos se lo dijeron a Jesús.  Él les respondió: «Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser glorificado. Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre.
Mi alma ahora está turbada. ¿Y qué diré: “Padre, líbrame de esta hora”? ¡Si para eso he llegado a esta hora! ¡Padre, glorifica tu Nombre!».
Entonces se oyó una voz del cielo: «Ya lo he glorificado y lo volveré a glorificar». La multitud que estaba presente y oyó estas palabras, pensaba que era un trueno. Otros decían: «Le ha hablado un ángel». Jesús respondió: «Esta voz no se oyó por mí, sino por ustedes. Ahora ha llegado el juicio de este mundo, ahora el Príncipe de este mundo será arrojado afuera; y cuando yo sea levantado en alto sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí». Jesús decía esto para indicar cómo iba a morir.

Sin Título 188


No seas simple...échale sal.

Próximos eventos 2015

13 y 14 de febrero Gourmet Experience Callao, Personalizaciones de la Sal SOSO factory.

Visita 161. La visita Duendística





La visita a Rosa es un poco diferente a las demás, porque esta vez el regalo lo hacemos nosotros, debido al sorteo entre los mecenas que apoyan el proyecto de Daniela, Duendes Caseros.

Rosa no sabe muy bien en qué va a consistir la sesión, lo cual está muy bien, porque, en le fondo, nosotros tampoco lo sabemos nunca.

Es un día de romper tópicos: si al contarnos en qué trabaja (inspectora de hacienda; ¡y de las buenas!) puede temer la figura de ogro que la misma escuela del humor que crucificó a las suegras le adjudica, empezamos por aclarar que están en nuestro bando, y que esperamos que no se le escape ni uno solo de los grandes defraudadores. Los tiempos han cambiado, desde que los humoristas sin gracia estigmatizaban inocentes.

Y si se la supone por eso una mujer de números, su pasión por la historia la alínea en las filas de la gente de letras.

¿Rígidos los inspectores, o los historiadores? no: la sesión fluye de sofás a sillas con la soltura de un autónomo.
¿Nos quejamos siempre los dibujantes, los médicos, los informáticos, de tener que trabajar gratis en cualquier evento social, porque todo el mundo tiene una pregunta o un requerimiento que será cuestión de un momento, de verdad que sí, total, a ti qué más te da? Nadie como Rosa mantiene el buen humor mientras planteamos todas esas dudas que siempre tuvimos y nunca supimos a quién preguntar.
Ahora que le ponemos cara (¡y cuerpo!) a esa parte legendaria del funcionariado, comprobamos que es exactamente como tiene que ser: Una belleza serena, equilibrada, una sonrisa fácil y abierta, y una simpatía sin estridencias. Una Rosa sin espinas. segundos

Dibujo hecho por el colectivo especial promoción Duendes Caseros
   

Entrada en proceso


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