NUESTRA SEÑORA DE LA RECONCILIACIÓN






La imagen de Nuestra Señora de la Reconciliación (o Inmaculada Dolorosa) presenta, una síntesis viva y elocuente de los misterios centrales de la fe de la Iglesia. Destaca la unidad de los misterios de la Anunciación - Encarnación y de la Reconciliación en el misterio del Calvario. 

La espada en el corazón es una señal de dolor en medio de la expresión serena de la Inmaculada. La alegría del triunfo de la reconciliación llega con el dolor de la pasión y muerte del Hijo, preámbulo de la Pascua de Resurrección. A esto se le añade la alegría de un corazón fulgurante en llamas de amor. Las llamas vivas que denotan la presencia transformante del Espíritu Santo. El corazón aparece también rodeado de una corona de rosas blancas. Corona que alude a la corona de espinas del Reconciliador, que trae a la mente los momentos de dolor al pie de la Cruz, los momentos de triunfo, de la victoria. 

El cinturón de la Virgen muestra el estado de Buena Esperanza de Santa María. Ella es portadora de nuestra salvación. El misterio de la Anunciación-Encarnación es aludido por ese delicado signo. María evangelizadora, portadora del Evangelio vivo en su vientre inmaculado. Así, la presencia de Jesús en el corazón inmaculado y doloroso de María, es magnificada por la presencia del Señor en su vientre virginal. Es la imagen de María que porta al Señor Jesús en su seno.

Así se expresa sintéticamente la unidad de los grandes misterios del Salvador, Verbo Eterno hecho Hijo de Mujer para la reconciliación de los seres humanos.