Visita 168, Erika reflejada

Erika tiene la coquetería que los dibujantes deseamos: no esa coquetería soberbia y gazmoña que hace a las mujeres hostiles y estiradas, sino la de las mujeres que encuentran en gustarse a sí mismas la forma de gustar a los demás. Por eso es tan amable con nuestros paladares, y por eso va acercándose en cada pose cada vez más al dibujo que espera de nosotros, divirtiéndose cada vez más, gustándose y gustándonos cada vez más.
Ese juego de estilismo y filtrado por nuestros lápices es un viaje festivo en el que nos acompañan sus amigas, (¡una de ellas ya modelo veterana!), y en el que somos el espejo inesperado en el que Erika se mira. Qué divertido es jugar a adivinar el reflejo que ella espera.