NUESTRA SEÑORA DEL HUERTO

Fiesta: 2 de julio



En 1493 una grave epidemia de cólera  azotó a la ciudad de Génova (italia), alcanzando la vecina localidad de Chiavari donde María Turquina Quercio, una piadosa mujer, le prometió a la Virgen un reconocimiento si la mantenía inmune a la peste. Así fue como superado el flagelo de la peste, esta mujer encargó al artista Benedicto Borzone pintar sobre un muro del huerto ubicado entre el Palacio de Gobierno y el puerto, una imagen de la Santa Madre y el Niño junto a San Sebastián y San Roque, santos protectores de los enfermos.
Con el paso de los años el huerto fue transformado en depósito y chiquero pero la bella pintura siguió allí, manteniendo su aspecto y tonalidad y llamando poderosamente la atención de quienes pasaban por el lugar. En 1528 la peste volvió a castigar la Liguria, abatiéndose con especial fuerza en Chavari, hecho que acrecentó la devoción por la imagen. Por esa razón, las autoridades de la ciudad decidieron construirle un altar que permitiese a los fieles inclinarse y orar ante ella.
En 1609 comenzaron los milagros, en una oportunidad la pintura comenzó a irradiar una luz intensa, en otra, una rajadura atravesó el muro de un extremo a otro de la pintura, pero esta se reparó sola, sin la intervención de ningún albañil. A esto le sucedieron muchas curaciones y milagros.

SAN PELAYO, MÁRTIR

Fiesta: 26 junio



Pelayo nació en Albeos (ESPAÑA), en el año 911 o 912. Era la época en que España estaba dominada por los musulmanes.
El tío de Pelayo era el Obispo de Tui, y por ser Obispo cristiano fue tomado prisionero. Para sacar al Obispo de prisión entregaron a Pelayo, su sobrino que apenas tenía unos 10 u 11 años, como rehén para que fuera un rescate provisional hasta que el Obispo juntaba el oro suficiente para pagar el rescate.
Eso no sucedió, ya que el obispo enfermó y murió antes de lograr su propósito. Nadie se encargó de pagar el rescate de Pelayo, por lo que le tocó vivir allí varios años como un prisionero más.
En la prisión se destacó por su juventud, su inteligencia, su buena conducta y benevolencia. Tanto así que el "Califa" (rey) lo mandó llamar, e intentó sacarlo de prisión si abandonaba su fe cristiana y sus costumbres. Pero Pelayo se negó a renunciar a la fe cristiana y a cualquier otra cosa.
El Califa no se anduvo con contemplaciones y Pelayo pagó su fidelidad a Cristo con la muerte, el 26 de junio de 925, con 13 o 14 años de edad, en Córdoba, en la región hispánica de Andalucía. La tradición dice que se le condenó a morir siendo desgarrada su carne con tenazas.
Su cuerpo fue trasladado a León, y más tarde a Oviedo, donde se encuentra actualmente.

INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA



La fiesta del Inmaculado Corazón de María se celebra el 3er sábado después de Pentecostés, el sábado que sigue al viernes en que se celebra la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.
Esta fiesta fue oficialmente establecida en toda la Iglesia por el papa Pío XII, el 4 de mayo de 1944, la instituyó para obtener por medio de la intercesión de María "la paz entre las naciones, libertad para la Iglesia, la conversión de los pecadores, amor a la pureza y la práctica de las virtudes".
La Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús y la fiesta del Inmaculado Corazón de María se celebran en días consecutivos para manifestar que estos dos corazones son inseparables.  María siempre  nos lleva a Jesús.
“Él regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón. Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres.” Lc 2, 51-52

SAN ANTONIO DE PADUA

Fiesta: 13 de junio



Antonio, cuyo nombre de bautismo era Fernando, nació en Lisboa, Portugal, hacia el 1195. A Los quince años entró al colegio de Los canónigos regulares de San Agustín, para ser religioso, y en sólo nueve meses profundizó y se especializó en el estudio de la Sagrada Escritura. A la cultura teológica añadió la filosófica y la científica.
En 1220 resolvió dejar el convento de los agustinos para entrar al convento de los frailes mendicantes de Coimbra (frailes franciscanos), y cambió su nombre al de Antonio.
Participó en un Capítulo General de la Orden, en Asís, donde conoció a san Francisco, el fundador.
Vivió como cualquier otro franciscano hasta que sus superiores, dándose cuenta de su formación y de sus extraordinarias cualidades de predicador, lo enviaron al norte de Italia y a Francia a predicar en donde más se necesitaba. Su fama como predicador se extendió.
Finalmente, Antonio fijó su residencia en el convento de la Arcella, a un kilómetro de Padua. De ahí iba a donde lo llamaban a predicar. En 1231 la salud de Antonio se agravó y del convento de Camposampiero lo llevaron a Padua sobre un furgón lleno de heno. Murió el 13 de junio de 1231. “El Santo” por antonomasia, como lo llaman en Padua, fue canonizado en Pentecostés de 1232, es decir, al año siguiente de su muerte, por la gran popularidad que se había ampliado con el correr de los tiempos.
El famoso milagro de la “predicación a los peces” de san Antonio está narrado en las “Florecillas de San Francisco”.